En pleno corazón de Monterrey, en la intersección de las calles Ruperto Martínez y Luis Carvajal y de la Cueva, se levanta uno de los templos más emblemáticos del primer cuadro de la ciudad: la Iglesia de Nuestra Señora de la Luz, inaugurada el 6 de enero de 1900 por el entonces Arzobispo de Monterrey-Linares, Jacinto López y Romo.
A más de un siglo de su apertura, este recinto religioso destaca no solo por su arquitectura de estilo neocolonial y su característica fachada en tonos amarillo y rojo, sino también por mantener una presencia activa de fieles, algo poco común entre los templos históricos del centro regiomontano.
El edificio fue construido en sillar y diseñado con planta de cruz latina, con campanario y cúpula central, elementos que refuerzan su valor patrimonial dentro del paisaje urbano antiguo de Monterrey.
La parroquia también funciona como espacio comunitario, al contar con salones para actividades, áreas verdes y casa parroquial, consolidándose como un punto de encuentro religioso y social en la zona centro.
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