En el cruce de la avenida Juárez y la calle 15 de mayo se erige la imponente Basílica de Nuestra Señora del Roble, templo donde se alberga la Patrona de Monterrey.
La historia de la Señora del Roble se remonta a 1592 cuando el misionero franciscano Fray Andrés de León colocó la pequeña imagen de la Virgen en el hueco de un roble para protegerla de las tribus nómadas que habitaban la región. Un tiempo después la imagen fue encontrada rodeada de luz por una pastorcita que pasó junto al árbol.
Se dice que aunque la movieran de ese lugar, misteriosamente regresaba al Roble donde fue encontrada, por lo que se interpretó como un deseo de la Virgen para que construyera un santuario en ese lugar.
La construcción del Templo actual comenzó en 1853 con el impulso del Obispo Francisco de Paula Verea y González Hermosillo y el apoyo económico de Santiago Vidaurri, quien se desempeñaba como Gobernador del Estado. Durante este proceso comenzó a tener operación, existen registros bautizos a partir del año de 1865.
En el año de 1895 se agregó una gran cúpula, obra del arquitecto Alfred Giles, misma que se derrumbó en el año de 1905. Un hecho a destacar es que la Virgen quedó protegida por dos sillares, por lo que no sufrió daño alguno, algo que fue destacado como un fenómeno de intercesión celestial.
En el año de 1952 Monseñor Alfonso Espino y Silva con el apoyo del área de Planeación del Desarrollo Urbano del Gobierno del Estado de Nuevo León comenzaron las labores de reconstrucción y restauración de la actual Basílica de Nuestra Señora del Roble. Su estructura consta de tres elementos principales: el pórtico, las tres naves que forman el cuerpo y el campanario reloj de 75 metros de altura. El estilo arquitectónico evoca a la basílica de Santa María la Mayor en Roma.
En 1963 el Papa Pablo VI declara a la Virgen del Roble como Patrona de la Arquidiócesis de Monterrey.
En 1980 el alcalde de Monterrey realizó la donación del reloj monumental de la torre. Fue realizado por la fábrica de relojes El Centenario en Puebla.
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